Al terminar, separa porciones pequeñas, elimina salsas sobrantes que humedecen, y enfría todo en bandejas extendidas para bajar temperatura velozmente. Usa recipientes transparentes, etiqueta con fecha y contenido, y guarda panes aparte para preservar crujidos listos para renacer mañana.
Una despensa amiga resuelve imprevistos: encurtidos brillantes, anchoas, aceitunas, frutos secos, especias enteras, miel, mostaza, mayonesa, yogur, hojuelas de chile y buen aceite. Con estos acentos, cualquier resto sube de nivel, gana carácter y se convierte en bocado digno de brindar.
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